No coments.

Dos manchegas, una y dos. ¡Leches, si sé contar!.

Al fondo, sobre una parte de la gran fachada churricalifragislística del palacio del Infantado, podemos observar al macho ibérico en posición de descanso acompañado por su hembra, la lozana manchega. Amigos, horas de espera y trabajo, ¡que digo, meses de espera!, nos ha costado a todo el equipo de "El Magister y su escuela" para obtener esta bellísima instantánea.

Esto es un no preparse a tiempo para la foto.

Aquí tenemos, queridos amigos, al típico especimen autóctono alcarreño acogido, pues su descendencia primitiva era soriana, en pleno paseo con la manchega despistada del grupo. Suele ser normal entre los lugareños el acompañar a las hembras visitantes en sus visitas a otros lugares de la comarca autonómica, por si se pierden quizás.

El grupo se despista en un semáforo y se achicharra al mismo tiempo, quizás para pillar un poco de ese moreno de la tierra, tan codiciado en esta época.

A estas dos me ha parecido verlas antes en otra situación similar. Eso o estoy un poco pirili ya.

De esta foto me voy a abstener decir comentarios, aunque me lo han puesto a guevo, pero me resumiré a decir que las vistas bocolicoarquitectónicas son muy bonitas.

Toda esta peña parece que está contenta, pero que sepáis los que no habéis venido que les pagaron una ronda de vermout por poner cara de cachondos. Y sólo uso el masculino, a pesar de lo que diga la menistra porque en femenino no quearía bien.

Me pregunto el por qué en la sala de tapices sólo hay foto de las féminas. Seguro que los chicos ya estaban entrando en el bar.

Después de comer lo que se pide es una siestecita.

Alguno ya está pensando en las vacaciones. ¡Cómo vivís los maestros!.

A nosotros nos queda todavía, parece decirle Losa a Medri.

No coments.

Volver a página inicio